Hagámonos devotos de la Encarnación
- Provincia Minuto de Dios
- 26 nov 2016
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Una particularidad de nuestra espiritualidad, tomada de san Pablo es que "continuamos y completamos los misterios de Cristo en nuestra vida." Siendo esto una verdad, ¿cómo hacemos para continuar y completar la Encarnación de Cristo en nuestra vida?
Vamos a enunciar siente maneras de honrar estos misterios que nos propone Juan Eudes:
En primer lugar, podemos honrar este misterio con pensamientos, consideraciones, afectos, disposiciones y actos interiores de nuestro espíritu y de nuestro corazón que emplearemos en contemplar, adorar y glorificar el misterio de la Encarnación.
En segundo lugar, honremos los misterios con nuestras palabras, comunicaciones, diálogos familiares que no deberían tener otro tema distinto que el de Jesús y las virtudes y misterios de su vida, como será nuestro tema exclusivo en el cielo.
En tercer lugar con nuestros ejercicios y acciones exteriores de piedad, como ir a la Misa, confesarse, recitar la Liturgia de las Horas y demás ejercicios ordinarios de devoción. Igualmente con las demás acciones exteriores que hacemos cada día, ofreciéndolas todas a Jesús para honrar el misterio de la Encarnación. Decir por ejemplo: "Jesús, te ofrezco este sacrificio y todo lo que realice en este día, en honor al adorable misterio de la Encarnación."
En cuarto lugar, con ejercicios de humildad, mortificación y penitencia que ofreceremos a Jesús.
En quinto lugar, por imitación, tratando de imprimir en nosotros lo imitable del misterio de la Encarnación. Esta es una de las formas más perfectas de honrar los misterios de Jesús.
En sexto lugar, por estado, es decir, cuando en forma continua y permanente rinda homenaje al misterio de la Encarnación.
Y en séptimo y último lugar, debemos honrar el misterio de la Encarnación mediante el humilde y profundo reconocimiento de nuestra indignidad, incapacidad e impotencia para darles el honor que le es debido. Sólo Jesús es digno de honrarse a sí mismo y sus misterios. Por eso le pediremos que los glorifique él mismo en nosotros.
Que el Señor nos conceda esta gracia durante este tiempo para que logremos continuar y completar el misterio de la Encarnación en nuestra vida diaria.